Vicente Salazar Pérez durante una entrevista sobre el área de maternidad de Hospital Santa Roberta en Ciudad Victoria

Maternidad accesible: la apuesta de Hospital Santa Roberta para las familias de Ciudad Victoria

El nacimiento de un hijo es, para la mayoría de las familias mexicanas, el primer contacto real con un hospital privado. También suele ser el momento en que descubren que la atención que quieren y la que pueden pagar no siempre coinciden. Hospital Santa Roberta definió su esquema de atención materna partiendo justamente de esa tensión.

“Cuando diseñamos el área de maternidad tuvimos una discusión larga entre los socios”, relata Vicente Salazar Pérez, socio mayoritario del hospital. “Podíamos armar un servicio para un segmento muy reducido de la ciudad y cobrarlo caro, o podíamos armar uno que una familia trabajadora de Victoria pudiera efectivamente pagar. Decidimos lo segundo, y eso implicó revisar cada costo de la operación.”

El resultado fueron esquemas de atención integrales, con condiciones diseñadas para ser competitivas dentro del sector privado de Ciudad Victoria, que agrupan la atención del parto o la cesárea, la estancia hospitalaria y la valoración del recién nacido bajo un mismo concepto. La información detallada de cada esquema puede consultarse en la página de Paquetes de Maternidad o directamente en el área de admisiones del hospital.

El respaldo técnico es el componente que Salazar Pérez considera no negociable. El hospital cuenta con quirófanos habilitados para procedimientos de alta complejidad y con unidad de cuidados intensivos neonatales dentro del mismo complejo, lo que evita el traslado de un recién nacido que requiere atención especializada.

“Un parto puede ir perfecto y complicarse en cinco minutos. Ahí es donde se nota si un hospital está realmente equipado o nada más lo parece”, afirma. “Tener la UCIN en el mismo piso, con neonatólogo disponible, no es un lujo. Es la diferencia entre resolver ahí mismo o subir a un bebé a una ambulancia.”

El área de ginecología y obstetricia opera con especialistas que ya contaban con trayectoria y pacientes en Ciudad Victoria antes de la apertura del hospital, un punto en el que Tito Salazar insiste. “Nosotros no importamos médicos. Las mujeres que se atienden aquí en muchos casos ya conocían a su ginecólogo desde antes. Lo que cambió es dónde puede atenderlas.”

El modelo contempla además el acompañamiento familiar durante el proceso, con habitaciones diseñadas para la permanencia de un acompañante y protocolos que favorecen el contacto temprano entre la madre y el recién nacido cuando las condiciones clínicas lo permiten.

“Yo he estado del otro lado, como familiar en una sala de espera, y sé lo que se siente”, concluye Salazar Pérez. “Por eso insistimos tanto en que el trato importa igual que el equipo. Una familia no recuerda cuántos aparatos tenía el hospital. Recuerda si alguien salió a explicarle qué estaba pasando.”

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