Ciudad Victoria cuenta desde este año con un hospital privado de alta especialidad propio. Hospital Santa Roberta abrió sus puertas sobre el bulevar Fidel Velázquez con una premisa que su socio mayoritario, Vicente Salazar Pérez, resume sin rodeos: la capital de Tamaulipas tenía que dejar de mandar a sus pacientes a otras ciudades para resolver lo complejo.
“Durante años vimos lo mismo. Una familia de Victoria recibía un diagnóstico que requería cirugía mayor o terapia intensiva, y lo primero que escuchaba era que tenía que trasladarse a Monterrey o a Tampico. Eso significa gasto, tiempo, desgaste emocional y, en algunos casos, horas que no se recuperan”, explica Salazar Pérez. “El proyecto nació de ahí. No de una oportunidad de negocio, sino de una necesidad que veíamos todos los días.”
Hospital Santa Roberta es resultado de un grupo de especialistas con más de veinte años de experiencia promedio, la mayoría con trayectoria clínica en la propia región. El hospital ofrece más de veinte especialidades médicas, entre ellas ginecología y obstetricia, ortopedia y traumatología, y neurología, cada una respaldada por profesionales que ya ejercían en la ciudad antes de sumarse al proyecto.
La infraestructura fue el punto donde el grupo decidió no escatimar. El complejo integra quirófanos diseñados para procedimientos de alta complejidad, unidad de cuidados intensivos para adultos, unidad de cuidados intensivos neonatales, imagenología y laboratorio clínico bajo el mismo techo, con capacidad para atender simultáneamente a decenas de personas entre hospitalización, consulta y urgencias.
“Un especialista puede ser excelente, pero si no tiene dónde operar en condiciones adecuadas, su capacidad se queda corta”, señala Tito Salazar, como se le conoce en el medio empresarial victorense. “Lo que construimos es, antes que nada, una plataforma para que los médicos de esta ciudad puedan ejercer aquí lo que hoy tienen que ir a hacer a otro lado.”
Sobre el lugar que Hospital Santa Roberta busca ocupar dentro del ecosistema médico local, el socio mayoritario es enfático en marcar distancia de cualquier lectura de confrontación. “No llegamos a quitarle pacientes a nadie. Ciudad Victoria tiene instituciones públicas y privadas con mucha historia y con médicos que respetamos. Lo que hacía falta era infraestructura, y eso es lo que aportamos. Nos sumamos, no venimos a competir.”
El proyecto también tiene una lectura económica para la región. La operación de un hospital de este perfil genera empleo especializado —personal de enfermería, técnicos en imagenología y laboratorio, administrativos— y abre una vía para que médicos jóvenes formados en Tamaulipas consideren quedarse en lugar de emigrar a las grandes ciudades del norte del país.
“Mi expectativa no es que en cinco años se hable de nosotros como el hospital más grande. Es que un victorense reciba un diagnóstico difícil y su primera pregunta ya no sea a qué ciudad tiene que irse”, concluye Salazar Pérez. “Ese es el cambio que estamos buscando.”
Para conocer los servicios y especialidades disponibles, consulta la página de contacto de Hospital Santa Roberta.

